Escapar

Escapar del todo o de el nada.

Pero respirar, desaparecer, abstraerse o mirar cómo se pone en funcionamiento la vida sin que el tiempo pase por nosotros. 

A veces es sólo para sentir que quizá nada es como se suponía que sería y darte cuenta de que no estás en tu sitio.
 Hay días raros, días grises o días soleados llenos de soledad... Días de pensar y quizás días de llorar pero no de pena. Sino de ver la realidad.

Porque joder que bonito es vivir ¿No?

Siempre impredecible. Siempre sin miedo al salto al vacío... 
Porque si... hay dos tipos de personas, las que esperan la caída y las que no le tienen miedo. 
Y sin ton ni son cogen un teclado y le hacen suyo, mientras la brisa de la noche se cuela por la ventana.
A saber mañana si estoy escribiendo, dormida o bailando. Si la soledad sigue siendo mi fiel amiga o si la odio.
El no saber cómo, porque o donde y a la vez saber tu porque, tú a donde y tu cómo.

Resolver una incógnita y que llegue otra

Y luchar, romperse, recomponerse del todo y el nada. Sonreír y llorar tienen una línea muy delgada.
Llamarme loca y ser unos completos ignorantes. Porque espero la hecatombe sin que me tiemblen las piernas. Porque el temor a romperme desapareció.

Porque quiero con el alma, cuido con el corazón y seguramente me esperen hostias temerosas.
Pero ¿Sabéis algo? He ganado aunque pierda. Porque ¿Donde esta el todo o el nada?

Cristina Aller Ramos.


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